Los panes y los peces

Jesús había cruzado el mar de Galilea con sus discípulos y subió a una colina tranquila. Quería sentarse un momento con ellos, pero muchas personas habían visto las cosas maravillosas que hacía y comenzaron a seguirlo. Llegaron familias enteras: mamás, papás, abuelos y muchos niños que deseaban escucharlo.