Los diez mandamientos

Hacía ya algunas semanas que el pueblo de Israel había salido de Egipto. Habían cruzado el mar por un camino seco, habían cantado de alegría y ahora caminaban por el desierto, siguiendo la nube que Dios ponía delante de ellos. Cada mañana encontraban el maná, ese panecito dulce que caía del cielo, y cada noche descansaban sabiendo que Dios cuidaba de ellos.