Hace muchísimo tiempo, antes de que existiera cualquier cosa, no había montañas ni mares, no había estrellas ni pájaros. Todo estaba oscuro y quieto, como una noche muy larga. Pero había Alguien allí, cuidando ese silencio con mucho amor: Dios. La Biblia empieza contándonos así: «En el principio creó Dios los cielos y la tierra».