Un día, mientras Jesús enseñaba, un hombre que sabía mucho de leyes le hizo una pregunta. Quería saber qué era lo más importante de todo. Jesús le respondió con dos cosas: amar a Dios con todo el corazón, y amar a tu prójimo como a ti mismo.
Entonces el hombre preguntó: «¿Y quién es mi prójimo?». Jesús, que sabía enseñar con historias, se acomodó y le contó un cuento verdadero que hasta hoy recordamos.